Cerrar una etapa para empezar otra
Llega el momento de escribir la última entrada de este blog, y con ella, de poner palabras al cierre de una etapa que ha marcado profundamente mi forma de entender la educación y, también, de entenderme a mí mismo. Terminar la carrera de Pedagogía no es solo finalizar unos estudios universitarios; es despedirse de un camino lleno de aprendizajes, preguntas, personas y experiencias que dejan huella.
A lo largo de estos años he aprendido que educar va mucho más allá de transmitir contenidos. He descubierto la importancia de mirar a las personas antes que a los resultados, de entender los procesos, de escuchar, de acompañar y de cuestionar aquello que durante mucho tiempo se dio por hecho. La pedagogía me ha enseñado a pensar la educación desde una mirada crítica, humana y comprometida con la mejora de la sociedad.
Este blog nace precisamente en una de esas clases que dejan marca: la asignatura de Sergio. En ella descubrí que escribir también es una forma de aprender, de ordenar ideas y de reflexionar sobre lo vivido en el aula. Gracias a ese espacio entendí que un blog no es solo una tarea académica, sino una herramienta para dar voz al pensamiento pedagógico, para detenerse, mirar con calma y transformar la experiencia en reflexión.
Cada entrada escrita ha sido una manera de volver sobre lo aprendido, de darle sentido y de hacerlo propio. Hablar del error, de la espera, de las emociones y en especial de la música que es sin duda mi forma de vida, ha sido, en el fondo, hablar de la educación que creo posible y necesaria. Una educación más comprensiva, más inclusiva y más consciente del impacto que tiene en la vida de las personas.
Pero esta despedida no sería completa sin mencionar a todas las personas que han formado parte de este camino. Compañeros y compañeras con los que he compartido trabajos, dudas, risas, nervios y aprendizajes. Docentes que, más allá de los contenidos, han dejado enseñanzas que no aparecen en los apuntes. Personas que han contribuido, de una forma u otra, a construir esta etapa y a hacerla significativa.
Decir adiós a la carrera de Pedagogía no significa dejar atrás todo lo aprendido. Al contrario, significa llevarlo conmigo. Llevarme una forma de mirar, de preguntar y de actuar. Porque la pedagogía no se queda en la universidad: se convierte en una manera de estar en el mundo.
Con esta última entrada se cierra el blog, pero no el aprendizaje. Gracias a la Pedagogía, a las clases, a las personas y sobre todo a mis amigas, que han estado en los momentos más importantes y las voy a querer siempre. Ha sido un camino que merece ser recordado… y desde el que seguir avanzando.
Aquí os dejo las primeras fotos de la carrera con mis amigas. Lo que más miedo me daba era llegar a la universidad y no tener un grupo de amigas y ahora sin ellas no estaría despidiéndome de esta carrera. 🩷



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